HUMUS DE LOMBRIZ

El Humus de lombriz es el producto resultante del proceso de vermicompostaje, constituido por una materia orgánica estabilizada , con poco parecido a la materia original, ya que se ha biodegradado dando partículas mas finas y oscuras.

Es un producto inocuo y libre de sustancias fitotóxicas, con propiedades beneficiosas para el crecimiento de las plantas y que permite su almacenamiento sin posteriores tratamientos ni alteraciones.

Es una enmienda orgánica, estabilizada, homogénea, de granulometría fina, estable por periodos prolongados de tiempo y sin caducidad, con un olor a mantillo de bosque.

El humus de lombriz o vermicompost mejora las condiciones físicas, químicas y biológicas del suelo, incrementa la capacidad de movilización y absorción de nutrientes, aportando macro y microelementos indispensables para el correcto desarrollo de los cultivos.

La transformación de la materia orgánica es hecha por las lombrices que la trituran a su paso por el sistema digestivo, y los microorganismos que producen la fermentación de la masa. La transformación de Materia orgánica a humus es trabajo fundamental de las lombrices que atacan las paredes de las células vegetales por medio de las enzimas digestivas y alteran la estructura de la materia orgánica por medio de sus jugos gástricos reduciendo el tamaño de las partículas y favoreciendo la formación de agregados estables.

La actividad de las lombrices aumenta el contenido de nutrientes, convirtiéndolos a través de la actividad microbiana, en formas solubles y asimilables por los cultivos. El vermicompost o humus de lombriz está formado principalmente por carbono, oxígeno, nitrógeno e hidrógeno, encontrándose también una gran cantidad de microorganismos benéficos, hormonas y todos los macro y micro nutrientes con valores que dependen de las proporciones y de las características químicas del sustrato que sirvió como alimento a las lombrices.

Tiene un revestimiento alrededor de los granos que permite la liberación gradual de los nutrientes en el suelo. Posee fitohormonas que favorecen el crecimiento, floración y la fijación de flores y frutos, y ayuda a las plantas a aumentar sus defensas naturales.

 

El Real Decreto 865/2010, sobre sustratos de cultivo, define el vermicompost como el producto estabilizado obtenido a partir de materiales orgánicos, por digestión con lombrices, bajo condiciones controladas.

Las declaraciones obligatorias son las siguientes:

  • Materia orgánica sobre materia seca.
  • Conductividad eléctrica, CE.
  • pH.
  • Cantidad en volumen.
  • Salmonella: Ausente en 25 g de producto elaborado.
  • Listeria monocytogenes: Ausente en 1 g de materia bruta (únicamente para cultivos cuya producción se consuma en crudo).
  • Escherichia coli: < 1000 número más probable (NMP) por gramo de producto elaborado.
  • Enterococcaceae: entre 104 y 105 número más probable (NMP) por gramo de producto elaborado.
  • Clostridium perfringens: entre 102 y 103 número más probable (NMP) por gramo de producto elaborado.

Beneficios de la incorporación de humus de lombriz en el suelo:

  • Capacidad para reducir hongos patogénicos que ocasionan podredumbre y necrosis radicular de plantas cultivadas.
  • Capacidad para modificar la extractibilidad de metales pesados en suelos contaminados y residuos mineros, evitando su transferencia a plantas y acuíferos subterráneos.

    Modo de empleo

  • Capacidad para ser utilizados como bioadsorbentes de plaguicidas en el suelo.
  • Capacidad para regenerar suelos degradados.
  • Alto porcentaje de ácidos húmicos y fúlvicos. Su acción combinada permite una entrega inmediata de nutrientes asimilables y un efecto regulador de la nutrición, cuya actividad residual en el suelo llega hasta cinco años.
  • Alta carga microbiana (40 mil millones por gramo seco) que restaura la actividad biológica del suelo.
  • Opera en el suelo mejorando la estructura, haciéndolo más permeable al agua y al aire, aumentando la retención de agua y la capacidad de almacenar y liberar los nutrientes requeridos por las plantas en forma sana y equilibrada.
  • Es un fertilizante bioorgánico activo, emana en el terreno una acción biodinámica y mejora las características organolépticas de las plantas, flores y frutos.
  • Incrementa la disponibilidad de Nitrógeno, Fósforo Potasio y Azufre, mejorando la eficiencia de fertilización.
  • Inhibe el crecimiento de hongos y bacterias patógenas.
  • Nuestros colegas de Humus San Rafael en Bogotá, han creado un excelente vídeo donde se explica como actúa el humus en el suelo.

Proceso de formación del humus.

  • La fuente principal de las materias húmicas del suelo son los restos orgánicos de origen vegetal y animal, y dichos restos son sometidos a cambios por causas diversas, la oxidación y la hidrólisis son provocadas por la acción del agua, luz, aire y reacciones ácidas o básicas del suelo; otros cambios son debidos a la fermentación de los tejidos de las plantas muertas. Sin embargo, los responsables del proceso de humificación de los restos orgánicos y por lo tanto de la formación del suelo y su fertilidad son los microorganismos y animales del suelo. (Kononova, 1982: 63-104).
  • La humificación de los restos orgánicos depende en gran medida de su composición química y de las condiciones del suelo que influyen en la actividad de los microorganismos y animales.
  • La materia orgánica, contiene fracciones que presentan tiempos de evolución muy diferentes y está sometida a la influencia de gran cantidad de parámetros externos e internos; en consecuencia necesitaríamos modelos complejos y multicompartimentales
    para representar los procesos de transformación y evolución, en la forma en que se producen realmente en el suelo.
  • La fracción orgánica en el suelo podría ser representada por un conjunto de compartimentos de carbono, biodegradándose a través de la biomasa microbiana a diferentes velocidades. Estos compartimentos pueden estar representados por la materia orgánica lábil, materia orgánica estable y materia orgánica inerte, con una dinámica de transformación que puede estar comprendida entre 3, 20 a 50 y 1000 años respectivamente.
  • En general la dinámica de la materia orgánica del suelo, abarca una serie de secuencias que se pueden alterar por los procesos que aceleran o retardan la dinámica microbiana.
  • Éstos son:
  • La deposición en el suelo de compuestos químicamente distintos de diversa procedencia (mayoritariamente de restos vegetales).
  • La biotransformación y el procesado en nuevas estructuras de los compuestos orgánicos aportados al suelo, sintetizados o asimilados a través de la acción de sistemas endo y exoenzimáticos de hongos y bacterias mayoritariamente.
  • La redistribución física y la estabilización del carbono en suelos incluyendo transporte, absorción y agregación de las partículas del suelo.
  • La dinámica de la materia orgánica en el suelo depende de la velocidad a la que es usada por los microorganismos, y el grado de transformación por los microorganismos va a depender de la calidad del sustrato, de la accesibilidad a él, de factores ambientales, edáficos y del manejo.
  • La dinámica de la materia orgánica en el suelo requiere de la biodegradación previa de la materia orgánica depositada o sintetizada en el suelo, para dar oligómeros peptídicos, glucídicos o compuestos fenólicos y su posterior procesado en nuevas estructuras, mediante reacciones favorecidas por la presencia del medio mineral, de iones polivalentes y de los ciclos de humectación/desecación del suelo.
  • Los tejidos vegetales vivos, que son los precursores mayoritarios de la materia orgánica en el suelo, presentan una constitución promedio de un 75% de agua y un 25% de materia seca; de esta materia seca, un 10% son compuestos minerales y el resto compuestos orgánicos. Los elementos químicos que encontramos en este porcentaje de compuestos orgánicos –hidrógeno, carbono, oxígeno (un 90% del total), seguidos en proporción por nitrógeno, azufre, fósforo, potasio, calcio, magnesio y micronutrientes- se hayan integrados, en estructuras tales como los hidratos de carbono -30 a 80%-, las
    ligninas -de 10 a 30%-, las proteínas -1 a 15%-, lípidos y otros en distintas proporciones
    (Porta y cols., 1994:167-202).
  • En la propia planta, se producen cambios en la superficie de los tejidos vegetales unidos a la invasión por microorganismos (parásitos y saprófitos). En la necromasa vegetal, se suceden transformaciones que implican la desaparición más o menos rápida del material vegetal, que es fragmentado mecánicamente y mezclado con el medio mineral por la actividad de la fauna edáfica; en las siguientes etapas (generadoras de polímeros más estables), serán los sistemas endo y exoenzimáticos, de bacterias, actinomicetos, hongos los responsables de la biodegradación de los componentes orgánicos a moléculas más sencillas con frecuencia solubles, de la reorganización de algunos de éstos productos y la síntesis microbiana de compuestos orgánicos húmicos o de sus precursores.
  • Tras una posterior mineralización, más o menos retardada, estos elementos pasarán de nuevo a formar parte de los tejidos vegetales y de los organismos siguiendo la dinámica
    del ciclo del carbono.
  • Algunos de estos compuestos, como ya veremos, pueden ser reorganizados en un proceso inverso del que rige la mineralización, produciéndose una inmovilización temporal de nutrientes (fundamentalmente nitrógeno) en la biomasa microbiana, pero
    reincorporándose más adelante a los compuestos húmicos, quedando sujetos a la dinámica de éste dentro del suelo.
  • La fracción de la materia orgánica que no se mineraliza en esta primera etapa, a través del proceso que denominaremos humificación, es sometida a complejas reacciones bioquímicas y químicas, de resíntesis y polimerización, que darán lugar a macromoléculas más o menos policondensadas, que reciben el nombre de sustancias húmicas y que presentan características y propiedades diversas.
  • A lo que realmente estamos asistiendo en el proceso de humificación es a una transformación de la estructura de los compuestos orgánicos, que supone una disminución
    progresiva de las estructuras biomoleculares y alifáticas más lábiles junto a un aumento acorde de estructuras aromáticas, más complejas (macromoléculas) que son las que presentan una mayor resistencia a la biodegradación.
  • El humus está considerado como una fuente de nutrientes en formas de liberación retardada y como una reserva de coloides orgánicos que intervienen: en los procesos de
    nutrición vegetal, en la agregación, en la estructura y retención hídrica y en la actividad
    microbiana. El humus es responsable de que la materia orgánica intervenga en procesos de detoxificación ambiental a través del bloqueo de productos tóxicos que de otra forma se incorporarían a la cadena trófica.
  • La humificación y la mineralización de los restos orgánicos depende tanto de la naturaleza de éstos, como de factores edáficos, ambientales y de manejo. En general la
    dinámica de la materia orgánica en el suelo se realiza a un ritmo muy variable dependiendo directamente de la diversidad microbiana y a su vez la actividad de la biodiversidad edáfica está subordinada al factor humano, a las características de la vegetación, a la topografía y el clima, al contenido de arcillas y a su mineralogía, al pH, al potencial redox, a la génesis y el estado del suelo.

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